Diego Pujal

urdimbre

 

 

curaduría / curated by

Jordi Garrido

 

 

 

 

Exposición [Exhibition]:

2 de junio - 31 de julio, 2020

[june 2 - july 31, 2020]

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Galería Zielinsky regresa con mucho ánimo a sus actividades siguiendo todas las medidas de seguridad propuestas por el Gobierno local y presenta para su regreso “urdimbre”, la primera exposición individual de Diego Pujal (Buenos Aires, 1971) en la galería de Barcelona. En esta muestra, comisariada por Jordi Garrido, Pujal propone una serie de trabajos desarrollados en los últimos meses - de pinturas sobre lienzo a objetos pictóricos realizados con impresora 3D.

 

Pujal nos presenta un tramado de hilos, sea a través de plan pictórico del propio lienzo, sea a tra- vés de las diversas capas del material sintético de los objetos hechos con impresora 3D. El título de la exposición - “urdimbre” - es “una velada referencia a la tridimensionalidad subyacente de la superficie pictórica: los hilos paralelos que en el telar cruzan la trama para ser definitivamente unidos en el lienzo”, como bien escribe el comisario Garrido en el texto que acompaña a la ex- posición. Tal título, diferente de los habituales que Pujal nombra a las piezas, donde el sentido nos desplaza a un ambiente externo a los propios hechos: qué nos parece un “tol”? Qué forma habría de tener un “yep”? Qué pasa con un “dis” o quizá con un “pleg”? En este caso, “urdimbre” viene como una capa menos fugaz y más física, casi como una piedra que se utiliza para que el papel no se vuele al aire. En la exposición hay un cambio importante en la trayectoria de Pujal, las pinturas planas ahora saltan en dirección al espacio, explotan o escurren. Pujal, por un lado, nos ofrece de una manera sencilla el sentido matérico de las cosas - los hilos de la arpillera o los filamentos del material sintético - y por otro lado, el sentido externo al objeto, lo que pasa en nuestra retina - las formas que casi desaparecen del cuadro o que son a menudo ininteligibles. Los elementos presentes en la exposición evidencian el tramado posible de investigación y léxico recientes del artista: “no solamente se han expandido los límites teóricos de la pintura, sino que el propio objeto artístico -en otras palabras, el cuadro- también ha ido más allá”.

 

La muestra podrá ser visitada desde el 2 de junio en nuestro horario habitual - de martes a viernes de 11h a 19h - hasta el 31 de julio de 2020. Debido a las circunstancias actuales, no rea- lizaremos cóctel de inauguración. Animamos a los interesados a concertar una cita previa para que su visita sea más personalizada y cómoda. Se recomienda el uso de mascarilla en el interior

 

 

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Diego Pujal

(Buenos Aires,1971. Vive y trabaja en Barcelona)

 

Pujal ha participado de diversas exposiciones individuales y colectivas desde la década de 90, en- tre ellas se destacan: “nublo nobla”, Piramidón, Centre d’Art Contemporani, Barcelona (2017); “espín”, “i et and” | “homunculosis sígnica”, “gramas” y “1 x 1 x 0 = 0”, Galería Balaguer, Bar- celona (2015, 2014, 2012 y 2011 respectivamente); “Premi de Pintura”, Fundació Vila Casas, Barcelona (2013); “La Gran Aventura”, Can Felipa, Barcelona (2011); “pintures”, Museu d’Art Modern, Tarragona (2010); Bank Boston Foundation, Buenos Aires (1997). Su obra integra las colecciones Piramidón, Centre d’Art Contemporani, Barcelona; Fundación Focus Abengoa, Sevilla; Diputación Provincial de Alicante; Museu d’Art Modern de Tarragona; Casa Nacional de Moneda, Banco Central de Bolivia; Museo Irureta, Tilcara, Argentina.

Urdir e tramar

Et je me crée d’un trait de plume

Maître du Monde,

Homme illimité

 

Pierre-Albert Birot- Les amusements naturels

La pintura a menudo es comparada con la escritura. La soledad del acto creativo, la introspección necesaria e inevitable, el reescribir (y su equivalente, el repinte), y a frecuentemente, la necesidad de una cohesión en el objeto final, convierten a las dos disciplinas en primas de semejanza distraída. Marguerite Duras decía que «la soledad de la escritura es una soledad sin la que el escribir no se produce, o se fragmenta exangüe de buscar qué seguir escribiendo»1. Esa soledad es también la del pintor, que en su estudio deviene demiurgo obligado a hallar la mejor manera de tejer las hebras de su cosmos.

 

Diego Pujal (Buenos Aires, 1971) es habitualmente clasificado como pintor; sin embargo, rápidamente advertimos que la categoría se queda corta, pues Pujal, como todo el que profundiza en su práctica, tiende a transgredir las fronteras de la misma. De hecho, en esta ocasión, no solamente se han expandido los límites teóricos de la pintura, sino que el propio objeto artístico -en otras palabras, el cuadro- también ha ido más allá. En los últimos años, Pujal ha explorado los límites de la depuración de su lenguaje visual: manchas de color perfectamente delimitadas y planas, a menudo superpuestas unas a otras y siempre flotantes en el vacío. Estas capas de formas orgánicas se entrelazan en los ojos del observador creando espacios de recogimiento y meditación, a la manera que lo haría un tejido: creando coherencia física (y metafísica) y a la vez permitiendo dobleces y pliegues.

 

La coherencia física de las piezas de Diego Pujal ha tomado en su última serie de trabajos una nueva dimensión, puesto que literalmente ha sumado una tercera a la bidimensionalidad del cuadro. Las formas negras abandonan el llano de la pintura para ganarle espacio al observador, como apreciamos claramente en "urdimbre 2" y en "urdimbre 3", y de este modo, provocar un cambio real en su entorno sensible. En el paso hacia la tridimensionalidad que ha tomado la obra del artista hallamos, ya en el título de la serie, urdimbre, una velada referencia a la tridimensionalidad subyacente de la superficie pictórica: los hilos paralelos que en el telar cruzan la trama para ser definitivamente unidos en el lienzo. Al mismo tiempo, es la urdimbre misma -en este caso arpillera- la que se explicita bajo el negro flotante de las nuevas piezas.

 

A la postre, "Urdimbre" en la galería Zielinsky no nos revela sino la reafirmación del refinamiento de un lenguaje pictórico. Como en los versos de Birot, Diego Pujal se nos muestra Maître du Monde: a golpe de pluma (en este caso, de pincel y de impresora 3D) se crea un cosmos a medida, pensado para que lo habitemos entre todos y en el que seguro continuará desarrollando su léxico visual.

 

 

 

Jordi Garrido

 

 

 

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1DURAS, M. Escribir (2ª Ed.). Barcelona: Tusquets, 2009.

 

 

Ordir i tramar

Et je me crée d’un trait de plume

Maître du Monde,

Homme illimité

 

Pierre-Albert Birot- Les amusements naturels

Sovint la pintura es compara amb l’escriptura. La soledat de l’acte creatiu, la introspecció necessària i inevitable, reescriure (i el seu equivalent, repintar), i freqüentment, la necessitat de cohesió en l’objecte final, converteixen a totes dues disciplines en cosines de ressemblança distreta. Marguerite Duras deia que «la soledat del fet d’escriure és una soledat sense la qual el fet d’escriure no es produeix, o es fragmenta exsangüe de cercar que continuar escrivint»1. Aquesta soledat és també la del pintor, que al seu estudi esdevé demiürg obligat a trobar la millor manera de teixir els fils del seu cosmos.

 

Diego Pujal (Buenos Aires, 1971) és habitualment classificat com a pintor; tanmateix, ràpidament advertim que la categoria li queda curta, ja que Pujal, com tot el que aprofundeix en la seva pràctica, tendeix a transgredir les fronteres d’aquesta. De fet, en aquesta ocasió, no només s’han expandit els límits teòrics de la pintura sinó que el propi objecte artístic -en altres paraules, el quadre- ha anat també més enllà. En els darrers anys, Pujal ha explorat els límits de la depuració del seu llenguatge visual: taques de color perfectament delimitades i planes, sovint superposades unes a les altres i sempre flotant al buit. Aquestes capes de formes orgàniques s’entrellacen als ulls de l’observador creant espais de recolliment i meditació, com ho faria un teixit: creant coherència física (i metafísica) i alhora permetent racons i plecs.

 

La coherència física de les peces de Diego Pujal ha pres en la seva darrera sèrie de peces una nova dimensió, ja que n’ha afegit literalment una tercera a la bidimensionalitat del quadre. Les formes negres abandonen el pla de la pintura per guanyar-li espai a l’observador, com podem apreciar clarament a "urdimbre 2" i "urdimbre 3", i d’aquesta manera, provocar un canvi real al seu entorn sensible. Al pas vers la tridimensionalitat que ha pres l’obra de l’artista hi trobem, ja en el títol de la sèrie, urdimbre (ordit), una velada referència a la tridimensionalitat subjacent de la superfície pictòrica: els fils paral·lels que al teler creuen la trama per ser units definitivament en el llenç. Alhora, és el propi ordit -en aquest cas xarpellera- el que s’explicita sota el negre flotant de les noves peces.

 

Fet i fet, "urdimbre" a la galeria Zielinsky no ens revela sinó la reafirmació del refinament d’un llenguatge pictòric. Com als versos de Birot, Diego Pujal se’ns mostra Maître du Monde: a cop de ploma (de pinzell i impressora 3D en aquest cas) es crea un cosmos a mida, pensat perquè l’habitem entre tots i en el qual segur que continuarà desenvolupant el seu lèxic visual.

 

 

 

Jordi Garrido

 

 

 

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1DURAS, M. Escribir (2ª Ed.). Barcelona: Tusquets, 2009.

 

 

Warp and hatch

Et je me crée d’un trait de plume

Maître du Monde,

Homme illimité

 

Pierre-Albert Birot- Les amusements naturels

Painting is often compared to writing. The solitude of the creative act, the necessary and inevi- table introspection, rewriting (and its equivalent, repainting), and often, the need for cohesion in the final object, make the two disciplines pairs of distracted similarity. Marguerite Duras said that “The solitude of writing is a solitude without which writing could not be produced, or would crumble, drained bloodless by the search for something else to write”1. That loneliness is also that of the painter, who in his studio becomes a demiurge forced to find the best way to weave the threads of his cosmos.

 

Diego Pujal (Buenos Aires, 1971) is usually classified as a painter; However, we quickly notice that the category falls short, since Pujal, like everyone who delves into their practice, tends to transgress its borders. In fact, on this occasion, not only have the theoretical limits of painting been expanded, but the artistic object itself - in other words, the painting - has also gone further. In recent years, Pujal has explored the limits of the purification of his visual language: perfectly defined and flat color spots, often superimposed on each other and always floating in a vacuum. These layers of organic shapes are intertwined in the eyes of the observer creating spaces of recollection and meditation, in the same way that a fabric would: creating physical (and meta- physical) coherence and at the same time allowing folds and pleats.

 

The physical coherence of Diego Pujal’s pieces has taken a new dimension in his latest series of works, since he has literally added a third to the two-dimensionality of the painting. The black shapes leave the plain of the painting to gain space for the observer, as we clearly see in "urdimbre 2" and "urdimbre 3", and thus, cause a real change in their sensitive environment. In the step towards the three-dimensionality that the artist’s work has taken, we find, already in the series title, urdimbre, a veiled reference to the underlying three-dimensionality of the pictorial surface: the parallel threads that cross the weft in the loom to be definitively united on the canvas. At the same time, it is the warp itself - in this case burlap - that is made explicit under the floating black of the new pieces.

 

Ultimately, "urdimbre" at Galería Zielinsky reveals nothing but the reaffirmation of the refine- ment of a pictorial language. As in the verses of Birot, Diego Pujal shows us Maître du Monde: at the stroke of a pen (in this case, a brush and a 3D printer) a custom cosmos is created, designed so that we inhabit it among all and in which he will surely continue to develop his visual lexicon.

 

 

Jordi Garrido

 

 

 

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1DURAS, M. Escribir (2ª Ed.). Barcelona: Tusquets, 2009.